El cáncer y el factor hereditario

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Aunque no lo creas, hablar de los diagnósticos de cáncer anteriores en el árbol genealógico podría proporcionarte información valiosa sobre los posibles riesgos de los cánceres hereditarios.

 

Muchos investigadores que estudian los patrones de cáncer dentro de las familias están aprendiendo que, a pesar de los avances tecnológicos de la medicina, los antecedentes familiares de cáncer siguen desempeñando un papel fundamental en la comprensión de los cánceres hereditarios.

 

Aunque todos los cánceres se originan con algún cambio o mutación genética en el organismo, un cierto porcentaje de estas mutaciones se hereda. El resto se produce de forma espontánea, y los factores ambientales parecen desempeñar un papel importante. Sin embargo, incluso en el caso de las familias que comparten una variante genética relacionada con el cáncer, es importante saber que el hecho de tener la variante no garantiza que una persona vaya a desarrollar un cáncer; sin embargo, hace que la persona tenga un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

 

Muchos factores genéticos y ambientales aumentan el riesgo de desarrollar cáncer. Sin embargo, no todas las personas que están expuestas a carcinógenos o que tienen otros factores de riesgo de padecerlo.

 

¿Cuáles son los ejemplos de cánceres hereditarios?

 

Los cánceres hereditarios son los causados por una mutación en un gen que estaba presente en el óvulo o el espermatozoide en el momento de la fecundación. Estos cánceres constituyen una parte de los cánceres comunes, como el de mama, colon y próstata, así como de los cánceres menos comunes, como el de páncreas y el de ovarios. Es importante señalar que la presencia de la mutación no significa que el desarrollo del cáncer sea inevitable.

 

Historial Familiar

 

Algunas familias tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar ciertos tipos de cáncer. A veces, el aumento del riesgo se debe a un solo gen y, a veces, a varios genes que interactúan entre sí. Los factores ambientales, comunes a la familia, pueden alterar esta interacción genética y lamentablemente provocarlo.

 

Genes y cromosomas

 

Un cromosoma extra o anormal puede aumentar el riesgo de cáncer. Por ejemplo, las personas con el tipo más común de síndrome de Down, que tienen tres copias del cromosoma 21 en lugar de las dos habituales, tienen un riesgo de 12 a 20 veces mayor de desarrollar leucemia aguda, pero paradójicamente, un riesgo menor de desarrollar carcinomas.

Se cree que las anomalías (mutaciones) que afectan a genes críticos contribuyen al desarrollo del cáncer. Estos genes producen proteínas que regulan el crecimiento y alteran la división celular y otras propiedades celulares básicas.

Las mutaciones genéticas que causan cáncer pueden resultar de los efectos dañinos de los productos químicos, la luz solar, las drogas, los virus u otros agentes ambientales. En algunas familias, estos genes anormales que causan cáncer se heredan.

Las dos categorías principales de genes relacionados con el cáncer son los oncogenes y los genes supresores de tumores.

Los oncogenes: son formas mutadas o amplificadas de genes que en su estado normal regulan el crecimiento celular. Estos oncogenes incluyen HER2, que causa cáncer de mama y EGFR, que causa algunos tipos de cáncer de pulmón. Algunos oncogenes envían señales inapropiadas a las células para que se multipliquen de manera descontrolada, lo que lleva a un cáncer. La mutación de genes normales a oncogenes no se comprende del todo, pero pueden contribuir muchos factores, entre ellos: Rayos X, luz de sol, toxinas en el trabajo, en el aire o en productos químicos (por ejemplo, en el humo del tabaco) o agentes infecciosos (por ejemplo, ciertos virus).

 

Los genes supresores de tumores: normalmente suprimen el desarrollo de cánceres mediante la codificación de proteínas que reparan el ADN dañado o suprimen el crecimiento de células cancerosas. El cáncer es más probable cuando el daño en el ADN afecta la función del gen supresor de tumores, lo que permite que las células afectadas se multipliquen continuamente. Las mutaciones del gen supresor, heredadas de uno de los padres, pueden ser la base de un cierto porcentaje de casos de cáncer de mama, que generalmente ocurren a una edad temprana y en varios miembros de la familia.

 

Muchos cánceres se han relacionado con mutaciones genéticas, tanto si se heredan como si se producen de forma espontánea.

¿Quién corre el riesgo de padecer cánceres hereditarios?

 

Existe una diferencia entre los cánceres familiares y los cánceres hereditarios. El cáncer familiar se utiliza para describir una situación en la que se diagnostica un tipo de cáncer a más miembros de una familia concreta de lo que cabría esperar estadísticamente, pero no se sabe por qué; las causas hereditarias y el estilo de vida, por separado o conjuntamente, pueden contribuir a la elevada incidencia en la familia. En cambio, el término «cáncer heredado» se utiliza para referirse a los cánceres familiares en los que se ha identificado una causa genética.

Los hijos de padres con una mutación genética de cáncer heredado tienen un 50% de posibilidades de tener también la mutación. Si tienes varios miembros de la familia que han padecido cáncer o algunos miembros de la familia con cáncer a una edad relativamente joven (menos de 50 años), te recomendamos hablar con tu médico sobre las pruebas genéticas para ti y tu familia.

 

El término «cáncer heredado» se utiliza para referirse a los cánceres familiares en los que se ha identificado una causa genética.

 

Sabemos que, incluso si tienes mutaciones genéticas que te dan un alto riesgo de cáncer, los factores ambientales pueden modificar bastante dicho riesgo. El gastroenterólogo Xavier Llor, co-director del Programa Smilow de Genética y Prevención del Cáncer afirma que: «Las modificaciones del estilo de vida pueden ayudar a prevenir el desarrollo de ese cáncer. Esto es más cierto en los pacientes que tienen estas mutaciones que en los que no las tienen«. Como ejemplo, dice el Dr. Llor: “un paciente que pierda sólo el 5% de su peso corporal, puede reducir significativamente el riesgo de cáncer”. 

 

La edad importa

Ten en cuenta que uno de los indicadores más potentes del cáncer hereditario es la edad del paciente en el momento del diagnóstico. Por ejemplo, un diagnóstico de cáncer de colon a los 35 años es una evidencia mucho más fuerte de un cáncer hereditario que un diagnóstico a los 85 años. Por ello, es importante que agendes una cita con tu médico para que te evalúe y te remita a un programa de genética del cáncer donde, además de las pruebas genéticas pertinentes, te aconsejarán sobre las medidas de prevención del cáncer en función de su riesgo.

 


Nathaly Bosch

Comunicadora Social y Colaboradora para Grupo Moriviví.

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